Venus de Frías

10 Mayo 2008

Se acabó la muchacha de Ancieta Alta
que aprendió serigrafía y fue asistenta en mi taller de cinco
en el pisito elevado de Venezuela.

Fueron seis años de aguarrás
grabados charlas clamores y besos furtivos
porque el dueño dueña tenía.

Dejó su risa impregnada en las paredes
su llanto absorvido en el cielorraso
flotando sus senos obedientes
su cambiada piel tirada sobre el piso.

Se acabó la señorita que fue al Brasil
y con amor trajo un crío guaraní
que le sacó canas a su bonito pelo macho.

Se acabó la señora de los abrazos somnolientos
en la alameda Las Malvinas
pues madrugaba a pedalear con El Comercio.

Se acabó mi Venus de Frías mi China Hereje.

Se acabaron su piel bruna sus ojos color melaza
sus labios arrezagados sus dientes de leche
sus manos alisando sus caderas
sus nalgas de fuego que encandilan las ansias
y los goces.

2006

Campo de Marte, 2006.
Foto por Ricardo Alvarado.

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