Ángel de Vilcabamba
10 Mayo 2008

Ángel del aire ángel de la tierra ángel niño
me fue dado acompañarte y así aconteció en el inicio
y feliz era nada me faltaba.
Pero te abandoné en brumas de incienso me extravié
nadie recuerda mi gloria vana.
He empobrecido padeciendo vivo
dando gracias por nada a todos orando ante el miedo.
Pero ya no más ya basta
mi bondad mi ánimo mi ilusión no están entumecidos
no estoy vencido no desmayaré nunca más.
Amantísimo ángel: Estoy aquí mírame
recobrado por la sangre fortalecido por la sangre
emancipado por la sangre.
Estoy aquí háblame nuevamente enséñame
el verbo material el modo esencial.
Eres salvaguardia segura labor ardua poder extenso
tiempo progresivo que revive que redime la esperanza.
1988
El libro de los sueños
10 Mayo 2008
El libro de los sueños existe. A él he llegado de modo natural, sin que me lo proponga. En lo que va del verano se me ha revelado en dos ocasiones. Dos veces he cruzado el umbral de su misterio.
El hermoso volumen aparece en dócil claridad, después de un fluido azul, levitado en el eje de una cámara irreal, sin anaqueles, sin muebles, plenamente de él. No es un libro santo, es un libro sabio. Amplio y solemne como un tomo de la Suma Artis, abierto entre la multitud de sus páginas, amable como un loto de sedosa luz.
Me mostró -digo me mostró porque, aún estando tan cerca no estuvo a disposición de mis manos- su página derecha: alba, de exquisita tipografía itálica. La página izquierda, que corresponde al pasado, retuvo por un momento mi atención, pero no alcancé a descifrarla, inmerso como estaba en el presente.
El libro es premonitorio. Su lenguaje es simbólico, pero su mensaje es claro y su claridad cae sobre nosotros. Dice que nuestro amor es apenas vivido y comprendido, «un niño que empieza a caminar a través de los siglos». Expresa el juego complejo de la realidad, advierte las pruebas que hemos de afrontar; lo avisa en toda su página.
Como quiera que esto no me ha sucedido jamás, y no es una novedad -el libro de los sueños es comentado a través de la historia humana por escritores y artistas-, estoy creyendo que es verdad.
Créelo tú también, el libro de nuestro destino existe. Habita la fase del sueño, más allá del ensueño, en el confín del silencio, cual loto-luz en la noche unánime.
1991
Ofrenda
10 Mayo 2008
Te ofrezco la noche insomne, la luna opaca,
la lívida luz del alba.
Te ofrezco el candor de un hombre que vive amargado.
Te ofrezco mi talla moche, mi estirpe sefardí.
A mi abuelo el tejedor Manuel;
amó mucho, se casó tres veces, vivió 102 años.
A mi padre obrero, redentor, encarcelado y torturado,
muerto de tisis en la sierra de La Libertad
-sobre su tumba anónima amarillea la escorzonera-.
Te ofrezco redivivo, al desgraciado nonacido que matamos,
y nos mira desde su ventana umbilical.
Te ofrezco una calle, un malecón, una ciudad de palabras
en la que puedas menearte.
Te ofrezco mi fidelidad renovada, mi nueva amistad.
Lo cautivo de mí, lo verdaderamente real, que permanece puro
y que no he estrenado en la vida ni ha envilecido el mundo.
Te ofrezco la melodía silvestre de un huayno
que endulzó mi corazón antes que nacieras.
La vieja canción que empezamos, culminada.
Te ofrezco nuevas revelaciones sobre el estilo de tu amor,
experiencias vivas de cómo amas ahora, cómo ahora sueñas.
Te ofrezco la ambición de Ai Apaec, el fuego de Jan.
Te puedo dar mi soledad, mi multitud, el río de mi niñez.
Estoy intentando intimarte con cambios, promesas,
novedades, orfandades, gratitud.
1992
Marinera serrana
10 Mayo 2008
A Ayacucho me voy
-rincón de muertos-.
Tal vez una cantora
labradora o pastora
alfarera o hilandera
suelte su cabellera
negra y hechicera
que me haga morir.
La amaré dulcemente
y en Peraspampa
ataré a su trenza
-como un globo rojo-
mi corazón peregrino.
A Ayacucho estoy yendo
-rincón de muertos-.
Pues ¿Quién soy yo?
Chilalo del Chicama
canto extraño
cariño grave.
Ayacucho, 1994
Endechas
10 Mayo 2008
Agua rala
que mana del pedernal
hebra clara
que despierta
pardo caracol.
Canción fluvial
rumor de bosque
eco lancinante
que atiende
el oído campestre.
Rosa montuna
amarga espina
tórrida sangre
que invade
el corazón eriazo.
Tórtola cuculí
ondeo del viento
zureo del sueño
colinas de pan
incesante vuelo.
Noche huamanguina
deseo recóndito
de la luna
gorda y prieta
sobre el cacto.
Varona de raigal tribu
desnudo pie
obstinada danza
leve polvo
que asciende.
1997
Sino platónico
10 Mayo 2008
Sentada en el autobús
eres forma frutecida
visaje amable
impresión regocijante
sentimiento de aventura.
Viajas con los anillos tribales
de tu garganta.
Al norte vas
a tostar tu piel de apañadora
a desaliñar con guisos picantes
tu aliento de canela.
De pie en el pasillo
con su obstinada pasión inútil
un extraño te ambiciona.
Soy yo, quien hiende la noche
para ver inusitadamente
tu rosa encendida.
Soy yo, quien despliega el sueño
para no agostar el sentimiento,
y cierne tus matices y tu luz
para corporizar la muchacha
que no obtuve.
2000
Aquilina
10 Mayo 2008
Con luz de alborada
por alto camino de tierra
rozando pálidas nubes
con su penacho florido
Aquilina va.
Sombrero negro recamado
blusa corazonada
pollera de un rojo cardenal
zapatos en mano pies ligeros.
Sola va animada
a la feria dominical.
Con el carmín crepuscular
arrebolado en sus mejillas
la parqueña vuelve.
Sombrero negro a la pedrada
blusa corazonada
pollera de un rojo cardenal.
zapatos en mano pies ligeros.
Sola vuelve enamorada
-lo delata su mirada-
del Chacapunco ferial.
Parco Alto, 2002
Venus de Frías
10 Mayo 2008
Se acabó la muchacha de Ancieta Alta
que aprendió serigrafía y fue asistenta en mi taller de cinco
en el pisito elevado de Venezuela.
Fueron seis años de aguarrás
grabados charlas clamores y besos furtivos
porque el dueño dueña tenía.
Dejó su risa impregnada en las paredes
su llanto absorvido en el cielorraso
flotando sus senos obedientes
su cambiada piel tirada sobre el piso.
Se acabó la señorita que fue al Brasil
y con amor trajo un crío guaraní
que le sacó canas a su bonito pelo macho.
Se acabó la señora de los abrazos somnolientos
en la alameda Las Malvinas
pues madrugaba a pedalear con El Comercio.
Se acabó mi Venus de Frías mi China Hereje.
Se acabaron su piel bruna sus ojos color melaza
sus labios arrezagados sus dientes de leche
sus manos alisando sus caderas
sus nalgas de fuego que encandilan las ansias
y los goces.
2006

Campo de Marte, 2006.
Foto por Ricardo Alvarado.
The Partisan (Leonard Cohen)
9 Mayo 2008